Irreconcilable Collective Action Paradigms

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En este comentario, el autor William Sewell Fernández discute los mecanismos de acción colectiva, los cuales existen tanto en el Derecho Civil de Brasil como el Derecho Común de Estados Unidos. Analiza cómo dicho mecanismo ha sido aplicado por las cortes en ambas jurisdicciones, en particular, en los casos de São Paulo Public Ministry v. Notre Dame Association, en Brasil, y Dukes v. Wal-Mart, en Estados Unidos.download_pdf

De I.V.U. a I.V.A. y el Código de Rentas Internas 2015

 

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El camino a la equidad

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En este artículo, el autor Gabriel E. Laborde Torres discute el origen de las prohibiciones a los matrimonios entre parejas del mismo sexo. Este examina las legislaciones y enmiendas constitucionales que se han llevado a cabo tanto en Puerto Rico como en los diferentes estados de Estados Unidos para prohibir dichos matrimonios. Luego, discute el modo en que los tribunales han resuelto al momento de determinar la constitucionalidad de dichas prohibiciones. Por último, analiza cuáles serán los efectos al caer dichas prohibiciones, tanto de manera inmediata, como a corto y a largo plazo.download_pdf

Tercer Ciclo de Coloquios de la Revista Jurídica

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La Revista Jurídica llevará a cabo el tercer coloquio el lunes, 13 de abril de 2015, a las 3:00 p.m., en el salón L-3. Este coloquio girará en torno a un artículo redactado por María del R. Medina Díaz, titulado Una mirada a la evaluación del aprendizaje estudiantil de la educación legal. A continuación, expondremos un breve resumen de dicho artículo para aquellos que estén interesados en participar de este segundo coloquio.

Una mirada a la evaluación del aprendizaje estudiantil de la educación legal

Desde su inicio, la educación legal en los Estados Unidos de América (EEUU) se ubica dentro de un marco ideológico acerca de lo que es Derecho y cómo las instituciones educativas lo adoptan en el currículo, la enseñanza y la evaluación del aprendizaje. Tampoco ha estado ajena a las tensiones constantes que provocan los factores políticos, sociales y económicos prevalecientes. La corriente formalista y el método del caso, propuesto por Christopher Langhdell como profesor y decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard, han imperado en la educación legal en EEUU y Puerto Rico.¹ Están entroncados en una visión de un profesorado que posee la información y un estudiantado pasivo que la recibe, así como en un proceso de evaluación del aprendizaje conveniente. La enseñanza, de este modo, limita las oportunidades para el desarrollo de los distintos aprendizajes esperados en las futuras abogadas y los futuros abogados. Estos aprendizajes están avalados con investigaciones y publicaciones en el campo del Derecho y la Educación, así como mediante los informes acerca de la situación de la educación legal reseñados en el artículo.

Por otra parte, la evaluación del aprendizaje estudiantil, mal entendida como una prueba de aprovechamiento al final del curso, ha sido un vehículo para entronizar el formalismo en la educación legal. Asimismo es un asunto que se pasa por alto o menosprecia, cuando se menciona algún cambio o revisión del currículo o la enseñanza en las escuelas de Derecho. Esto parece confirmar la poca voluntad e intención de moverse del arraigo a la tradición en estas instituciones. Además, en la práctica, el profesorado confronta una serie de obstáculos para avanzar en otra dirección: (1) la inversión de tiempo en la construcción y administración de diversos instrumentos para la evaluación y en la calificación de las respuestas, (2) la masificación y el tiempo dedicado a la enseñanza, (3) la atención a las diferentes necesidades de retro -comunicación del estudiantado, y (4) la falta de adiestramiento y apoyo para adoptar cambios en la enseñanza y la evaluación.

Tampoco podemos obviar el poder y el valor social que se le atribuyen a las notas o calificaciones, como resultado de la supuesta evaluación del estudiantado. Esta pretensión es más ostentosa cuando una nota se adjudica a base de la puntuación o el porcentaje en una prueba al final del curso. Esta práctica, obviamente, no es cónsona con la evaluación de la complejidad del aprendizaje y las recomendaciones de las fuentes de referencia en el campo educativo y legal, mencionadas en el artículo. Más aún, la equiparación simplista de una nota con el aprovechamiento y de una prueba con la evaluación del aprendizaje encubre las distintas características y circunstancias del estudiantado, así como la realidad del currículo y la enseñanza en las escuelas de Derecho. Al parecer, responde más a las exigencias externas del mercado de empleo que a las condiciones que propician el aprendizaje esperado. El aprovechamiento académico reducido a una nota condiciona el aprendizaje al único instrumento administrado y alienta valores contrarios a la educación universitaria y profesional (e.g., la deshonestidad académica).

No pretendemos la erradicación de la prueba final, sino que se le utilice como el único instrumento para evaluar el aprendizaje estudiantil. El artículo destaca limitaciones en su construcción y cualidades psicométricas, en particular la validez y confiabilidad de las puntuaciones. Si la intención es conseguir que cada estudiante piense como un abogado, con el uso de una prueba no es suficiente. Mediante una combinación de varias técnicas e instrumentos, hay mayor probabilidad de obtener evidencia diversa, apropiada y fiable que sustente el logro de este reclamo.

Ante este panorama, surge la interrogante obvia, ¿es posible mejorar la evaluación del aprendizaje en la educación legal? La respuesta, por supuesto, es afirmativa. Reconocemos que lidiar con la tensión o resistencia del profesorado para transformar la enseñanza y la evaluación, centrada en la memoria del contenido, no es una tarea sencilla. En gran medida dependerá de su voluntad y compromiso para entender la naturaleza y los beneficios de la evaluación del aprendizaje, reflexionar sobre su práctica y el vínculo con la enseñanza y aplicarla apropiadamente. La evaluación del aprendizaje que proponemos no está separada del proceso educativo. Incorpora distintas técnicas e instrumentos para recopilar información acerca de los aprendizajes logrados por el estudiantado y para tomar decisiones afines, como parte de las experiencias educativas en un curso o un programa de educación legal. Esto propicia una evaluación formativa que integra retro-comunicación específica, positiva y oportuna, y que al fin y al cabo puede ayudar al desempeño en una prueba final. Además, provee la coyuntura para que el estudiantado demuestre su conocimiento y aplicación de conceptos, teorías, destrezas y actitudes de distintas maneras. Sirve como un vehículo para estimular el estudio y el entendimiento del contenido sustantivo y procesal durante el curso y hacer los ajustes necesarios para alcanzar el aprovechamiento que se espera.

En fin, nuestra mirada crítica y constructiva a la evaluación del aprendizaje en la educación legal tiene el ánimo de convocar a la discusión y la reflexión acerca de la enseñanza y el aprendizaje esperado del estudiantado, así como de la frecuencia y calidad de las técnicas y los instrumentos empleados en las escuelas de Derecho. Cambiar la concepción y la praxis prevaleciente de la evaluación del aprendizaje conduce a una revisión de los objetivos y el contenido de los cursos y de los métodos de enseñanza imperantes en las escuelas de Derecho, así como las posibilidades de la integración de las tecnologías de la información. Conlleva, además, debilitar la supremacía y la insuficiencia de la calificación o nota en una prueba de aprovechamiento al final de un curso como único fundamento para la evaluación. Por supuesto, esta forma de esbozar la evaluación conlleva un mayor esfuerzo y cometido del profesorado y el estudiantado con la formación y desarrollo profesional de la próxima generación de abogadas y abogados. En el artículo incluimos una serie de recomendaciones que podrían ayudar en este empeño.

¹ Martha Rice Martin, Marx Not Madison: The Crisis of American Legal Education 39 (1997) (presenta un recuento histórico de la educación legal en EEUU desde la época colonial). En el artículo nos limitamos a retazos de esa historia en el siglo XX.

Promoción XXI Competencia de Debate Miguel Velázquez Rivera

 

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